Imagina que tu vida es una película. Tú eres el personaje principal, el héroe o la heroína. Cada día
se graba la escena más importante de una película, y tú decides cómo actuar.
Cuando eliges regalar alegría —como ayudar a alguien, decir algo bonito o compartir— es como si
estuvieras grabando una escena feliz en tu película. Y lo mejor es que no solo haces sonreír a los
demás, ¡también te haces sentir bien a ti mismo!
Ser el protagonista no significa ser el más fuerte o el que más habla. Significa tomar decisiones
buenas, elegir ser amable, valiente y generoso. Significa decir: “Hoy quiero que mi historia sea
bonita, no solo para mí, sino también para regalar a los que me rodean.”
Así que cada vez que regalas alegría, estás escribiendo y actuando en una parte hermosa de tu
película.
Y ADEMÁS… ¡A tu lado tienes a la mejor experta, María! Ella es la directora, la que te va guiando
para que des lo mejor de ti en cada escena de tu vida.
se graba la escena más importante de una película, y tú decides cómo actuar.
Cuando eliges regalar alegría —como ayudar a alguien, decir algo bonito o compartir— es como si
estuvieras grabando una escena feliz en tu película. Y lo mejor es que no solo haces sonreír a los
demás, ¡también te haces sentir bien a ti mismo!
Ser el protagonista no significa ser el más fuerte o el que más habla. Significa tomar decisiones
buenas, elegir ser amable, valiente y generoso. Significa decir: “Hoy quiero que mi historia sea
bonita, no solo para mí, sino también para regalar a los que me rodean.”
Así que cada vez que regalas alegría, estás escribiendo y actuando en una parte hermosa de tu
película.
Y ADEMÁS… ¡A tu lado tienes a la mejor experta, María! Ella es la directora, la que te va guiando
para que des lo mejor de ti en cada escena de tu vida.
